Hace tiempo que sigo el blog de
Angel Martin (http://rrhhypersonas.blogspot.com),
me parece que tiene ideas provocativas y en general me parecen inspiradores sus
artículos.
Hoy subió un post que llamó “una
cultura colaborativo es posible y necesaria”, donde hace referencia a cómo
crear una cultura colaborativa en las organizaciones, entregando diversas
reflexiones sobre este tema.
Dice Angel: “existen diversos
marcos conceptuales que intentan definir las competencias que deben permitir a
los ciudadanos desarrollarse en sus actividades formativas, profesionales y
sociales en el siglo XXI, pero entras las que se mencionan está la colaboración”
Encuentro tan relevante este
tema, sin embargo, es de tan difícil implementación en las organizaciones,
donde muchas veces más que la colaboración suelen predominar la competencia,
los juegos de poder, el doble discurso y otras malas prácticas.
¿Qué es el trabajo colaborativo?,
lo entiendo como prácticas de trabajo basado en la cooperación, en compartir
conocimientos, en capacitarse mutuamente, en compartir buenas prácticas, en sistematizar
procedimientos donde todos participen.
En la organización donde yo
trabajo se ha declarado el trabajo colaborativo como un proyecto estratégico,
para lo que hemos hecho innumerables talleres de capacitación para sensibilizar
a los distintos equipos en este tema y formar algunas competencias básicas para
la colaboración. Han sido entretenidos, a la gente les han agradado, se han
formado algunos compromisos de trabajo y en general la experiencia ha sido muy
positiva, pero me he quedado con la impresión que no son suficientes, ya que
faltan otras acciones estratégicas y acciones orientadas al cambio cultural.
Por ello que la pregunta sigue
siendo, ¿cómo formar una cultura donde predomine la colaboración?, donde la
regla sea la cooperación entre las personas y no algunas de las malas prácticas
que señalé más arriba.
No tengo clara la respuesta a
esta pregunta. Angel Martin da algunas
pistas de por dónde va el trabajo, basado en el libro de Dan Sanker,
Collaborate. Estas son:
-
Establecer confianza.
-
Dar tiempo para colaborar
-
Ayudar a mantener reuniones productivas
-
Diseñar un sistema de gestión del conocimiento
-
Proporcionar formación en habilidades claves
como escucha activa, comunicación interpersonal, recepción y entrega de información
etc.
-
Contratar para la colaboración. Esto es poner en
el perfil la capacidad para trabajar en equipo y la participación activa en el
proceso de colaboración.
-
Reconocer y recompensar los esfuerzos de colaboración.
-
Alimentar el entorno de colaboración.
-
Utilizar herramientas tecnológicas para la colaboración.
Me parece que son todas buenas y
necesarias acciones para fomentar una cultura de colaboración. Cada una de
ellas da para un post, identificándolas, definiéndolas y caracterizándolas con
mayor detalle.
Sin embargo, creo que falta una acción
fundamental, el poder del ejemplo: la alta dirección debe dar el ejemplo en
este campo y realizar acciones colaborativas observables para el resto de la organización
ya que si ello no es así la colaboración queda como un bonito discurso
impracticable.
Me acuerdo de Peter Senge, quien
señala en su libro La Quinta disciplina, que uno de las prácticas fundamentales
en la organización inteligente es el “aprendizaje en equipo” y se sorprende de cómo
personas que tienen coeficientes intelectuales individuales muy altos, como equipo
tienen un CI que significa retardo mental.
Esto no es nada fácil, requiere
liderazgo, requiere aprender a manejar los conflictos que ocurren en los
equipos y, lo que es fundamental, apostar a que la colaboración al final
produce mejores resultados que la competencia y otras prácticas.