Por medio de un cuento Blanchard
expone los que son a su juicio los cinco elementos del trabajo en equipo. El
cuento trata de una persona que es despedida de la empresa (Alan), a quien le
dan la explicación que es despedido por no saber trabajar en equipo. Por
supuesto que esto lo lleva a una crisis donde se cuestiona su modo de trabajar
y cómo tiene poco que hacer termina asesorando a un equipo de hockey del
colegio, un equipo perdedor. Generosamente recibe la asesoría de una antigua
profesora (la Srta. Weatherby), quien le ayuda a que el equipo gane, lo que lo
lleva a dar charlas sobre sus aprendizajes y volver a la empresa que lo
despidió. Un cuento con un final feliz.
Hemos comentado en este blog anteriormente
diversos trabajos sobre gestión de equipos, como los trabajos de Lencioni en “las cinco disfunciones del equipo” y sobre “equipos
ideales” o del mismo Blanchard sobre las etapas
de los equipos y “la
colaboración comienza con usted” que también es un cuento con enseñanzas.
Para Blanchard en “Choca esos
cinco”, existen cuatro elementos esenciales para desarrollar un equipo. Los
cuatro elementos se ven en la siguiente figura:
1 Un objetivo ilusionante.
Se trata de idear un reto, una
razón para que el equipo funcione, algo con lo que la gente se comprometa y se
motive a trabajar conjuntamente. Este propósito necesita ser apoyado por unos
valores compartidos y unos objetivos. Un equipo necesita tener un programa, es
decir, un acuerdo básico que define con claridad el propósito del equipo, por
qué sus objetivos son importantes y cómo se a trabajar colectivamente para
obtener esos resultados.
Siempre me ha parecido que esta
es la parte más importante en el ámbito de la gestión de equipos, responder la
pregunta qué nos conecta, qué nos une, qué hace que más allá de la amistad o el
cariño que podamos tenernos trabajemos juntos. En mi experiencia muchas veces
esta conversación se obvia, se sobreentiende y entonces predominan las agendas
personales por sobre el propósito colectivo.
2 Desarrollar las capacidades
del grupo de trabajo.
Lo básico es desarrollar
competencias en cada integrante del equipo, alentando sus conocimientos, la
confianza y la medición de resultados. Es necesario formar una conciencia de la
capacidad colectiva a partir de las habilidades individuales y del equipo para
lograr unos resultados extraordinarios.
Desde esta perspectiva para
trabajar en equipo primero hay que contar con capacidades individuales, lo que
implica formación, aprendizaje, desarrollo. Una vez que existe un “piso común”
de capacidades pueden emerger capacidades colectivas, pero sobre la base de las
capacidades individuales. Me parece valiosa esta apreciación del autor, ya que
muchas veces también se minimizan las capacidades individuales pensando que los
demás deben compensar a las personas ineptas o incompetentes, quienes muchas
veces, al no estar suficientemente preparadas lastran el desarrollo del equipo.
3 Coordinar sinergias.
“Ninguno de nosotros vale más que
la suma de todos”. Un equipo desarrolla un poder colectivo que es mas que una
habilidad individual. Si las personas se centran en brillar por sí mismas
pueden arruinar la efectividad del equipo. Por ello es necesario convertir las
habilidades individuales en habilidades colectivas, para lo que es necesario
compartir el liderazgo, recompensar la labor de equipo y hacer rotaciones para
lograr versatilidad, introducir cambios y forjar capacidades psíquicas e
intelectuales.
Este tema es relevante y lo
relaciono con la “gestión del talento” o con las estrellas. Muchas veces existe
gente talentosa, estrellas que brillan por sí mismas pero que hacen muy poco
aporte al equipo o que no ponen sus cualidades al servicio del equipo, se
saltan las reglas, no colaboran, esperan un trato especial solo por aparecer.
4 Insistir en las recompensas
y el reconocimiento.
(Un kilo de elogios vale más que
un kilo de reproches). Se trata de alentar comportamientos que estén en línea
con el propósito y los valores, el desarrollo de habilidades y conocimientos y
el trabajo en equipo, recompensando esas actuaciones una y otra vez. Para ello
es necesario insistir en que la gente haga las coas bien o lo mejor posible. Se
requiere evitar las reprimendas y castigos, más bien enfocar el reconocimiento
y las recompensas atendiendo al objetivo.
Me parece que estas ideas
apreciativas son muy valiosas, en el sentido que es más poderoso el reconocimiento
y la valoración que el castigo y los reproches. Lamentablemente muchas veces no
es así, tendemos a fijarnos más en lo negativo o lo que falta, consiguiendo con
ello desmotivación y pérdida de entusiasmo.
Cuánto cuesta reconocer y valorar
y que efecto tan importante tiene en el comportamiento individual y colectivo.